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Mariposa soy

Con el idioma del Corazón

Con el idioma del Corazón
Corría el mes de diciembre del año DOS MIL, un grupo de colaboradores cubanos llegaba al aeropuerto de Puerto Príncipe, Capital de Haití para dar continuidad al programa de ayuda a ese país del Caribe seriamente afectado por el Huracán George en MIL 998, entre ellos estaba la Licenciada Mabel Brizuela Martínez, Técnica en Anestesia residente en Amancio, al Sur de Las Tunas.

Después de 8 años de concluida su misión y con los ecos del devastador sismo que afectó al hermano país el 12 de enero Mabel, vistiendo todavía el uniforme que utilizara en el moderno Salón de Operaciones del Hospital Luis Aldana Palomino rememora los días vividos en la Comuna de PETIT GOAVE.

Imagínate desde que me gradué siempre laboré en mi país, por lo que al principio me fue un poco difícil pues desconocía el Creole, el Francés y el inglés lo utilizaba para consultar alguna bibliografía, pero eso no fue una limitante para lograr la comunicación con los pacientes.

No estaba acostumbrada a las enfermedades que a diario se manifestaban en los nativos de esa zona, fue muy doloroso para mi ver como llegaban pacientes en muy mal estado y lo primero que se le preguntaba era si tenían dinero para pagar la consulta, hubo casos en que llegaban niños que a penas podíamos atender pues sus padres no tenían ni para comer.

En esos momentos la situación en Haití era difícil, pero considero que es incomparable con lo que están pasando en estos momentos cuando han muerto más de DOSCIENTAS MIL personas y el resto padece las mayores penurias que una persona puede soportar.

La noticia del sismo me afectó mucho y le comenté a mi Mamá, si me tocan a la puerta, tomo mi mochila y me voy.

Yo le digo periodista que estoy dispuesta a la hora que sea y en el momento que sea a estar al lado de los haitianos para apoyarlos una vez más como lo hice anteriormente y la Revolución puede contar conmigo, siento envidia –claro, en el mejor sentido de la palabra- de los colegas que están allá escribiendo nuevas páginas en la historia de la solidaridad cubana.

Yo guardo varias anécdotas de Haití, pero hay una que me ha marcado mucho como profesional y cubana…era una joven que había quedado embarazada durante varias ocasiones y nunca había llegado al parto y cuando nosotros llegamos a esa Comuna mediante una atención primaria ella logró tener un pequeño… imagínense que en ese feliz momento todos lloramos porque el padre nos dijo que le llamaría Fidel, porque el quería que su hijo tuviera un nombre cubano.

Recuerdo que en más de una ocasión los nativos cuando atendíamos a alguien de la familia también nos decían en agradecimiento, Dios primero y los médicos cubanos, después.

Por eso yo le reiteró que en Haití los médicos Cubanos trabajamos, Con el Idioma del Corazón.



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